Publlicado por el 13 sep, 2013 en Blog | 0 comentarios

C. D. Wright

C.D. Wright / Anuncios personales”

Por Guido Herzovich

¿Qué decir de C. D. Wright que se haya dicho ya? Que nació en 1949 en Arkansas pero vive en Rhode Island y da clases en la universidad de Brown; que la “C” es de Carolyn y la “D” de origen desconocido; que desde los ‘70 publicó una quincena de libros de poesía; que los primeros eran más narrativos y los últimos más experimentales; que a menudo sus solapas repiten con orgullo la frase de un crítico del New Yoker, según el cual “Wright encontró una manera de unir fragmentos de una Norteamérica icónica a un lenguaje extraño y luminoso, inquietante como un silbato de lata, que usa para evocar la naturaleza encantada de nuestra existencia carnal”; que parece haber poco o casi nada traducido, pero alguien reseñó en castellano Deepstep Come Shining, de 1998.

Traducción | Lorena Tcach

Algunas noches me duermo con el vestido puesto. Mis dientes

son pequeños y parejos. No me agarran dolores de cabeza.

Desde 1971 o antes, estoy buscando un banquillo

desde donde pueda sentarme a comer mi queso de pimiento en paz.

Si esto fuera Tennessee y del otro lado de aquel río, Arkansas,

te encontraría esta noche en el oeste de Memphis.

Podríamos pasar un gran momento. Cuidado: cuneta.

No me mientas ni me presiones. Todavía intento encontrar un trabajo

para el cual una máquina simple no sea más apropiada.

Vi gente morir de dinero. Mirá al almirante Benbow. Desearía,

como algunos peces, que viniéramos equipados con órganos de luz.

Lo que me recuerda un hecho poco conocido

si fuéramos a la velocidad de la luz, esta bóveda

se encogería a medida que fuéramos ganando peso.

¿La ruta no está doblada y empinada?

Con esta humedad, hago arreglos a la noche. No estoy

entre los millones que vieron la cara de Monroe

en la luna. Me quedé en blanco mirando esa cara.

Si pudiera pagarlo, viviría en hoteles. Gané premios

en deletreo y en crawl australiano. Hace mucho mucho tiempo.

Mi abuela se casó con un hombre llamado Evaristo. Los hombres lo llamaban

Eva.  Ey, desconocido, a decir verdad, en años de perro ya estoy bastante vieja.

Original acá

Idea y coordinación | Guido Herzovich