Publlicado por el 27 sep, 2013 en Blog | 0 comentarios

palmer-baudelaireMichael Palmer / “Serie Baudelaire” (Tres poemas)

Por Guido Herzovich

¿Qué decir de Michael Palmer que se haya dicho ya? Que es poeta y traductor y no filósofo ni autor de “thrillers médicos” ni oficial del ejército británico, como algunos de sus muchos homónimos; que en 1943 nació en Nueva York y desde el ’69 vive en San Francisco; que estudió en Harvard, igual que Eliot y que John Ashbery; que publicó más de una docena de volúmenes de poesía entre el ’71 y el 2011; que su estilo, según dijo él mismo en 2006, “se ha alejado de la sintaxis radical hacia los misterios del lenguaje ordinario, en el sentido filosófico e incluso en el cotidiano”; que Geoffrey G. O’Brien, también parte de la Galaxia Lerner, reseñó (en inglés) su Company of Moths, del cual un bloguero generoso tradujo este bello poema; que traduce del francés, del ruso y del portugués; que en el ’97 co-editó una antología de poetas brasileños curiosamente titulada Nada que el sol no pueda explicar; que sufre la ingratitud de la lengua castellana, que no le ha dedicado ni una página de Wikipedia; que la “Serie Baudelaire” se publicó completa por primera vez en Sun, de 1988, y que esta breve selección nos la ofrece el más reciente traductor de Baudelaire.

 

 

Traducción: Ernesto Kavi

Hace cien años hice un libro

Y en el libro creé un lugar

Y en el lugar coloqué

                                el sentido

 

Con el mecanismo de la laringe

Alrededor de un centro de tinta

Que aleja y trae de vuelta

 

En la nieve solar

Y en el mismo sol helado

Hilos y nervios nos llevaron a casa

 

Y las nubes llamadas parvadas de pájaros son un canto que se alza

Es inútil navegar más lejos

Protestando aquí o allá contra algunas medidas

 

A través de años de códigos y nombres

Siempre inmortales en tanto seas un hombre

Devorando los pedazos de él señalados por profetas

 

Estómago cráneo y garganta

Nos devuelven el estado perdido

Sí, soñé otro sueño y nadie estaba ahí

 

***

 

El secreto permanece en el libro

Es un palacio

Es una casa doble

Es un libro que has perdido

Es un lugar desde el que observas

Arder tu casa

He tragado ese vacío

Esa difamación de las orillas

Noches perdidas como el libro

 

**

 

Las ideas no valen nada

Nos reflejamos uno en el otro toda la tarde

El cielo es rico en ruinas

Esperar es el nombre de esta canción

Electrones era un nombre para esta canción

Las ideas no valen nada

Hoy es espléndido el espacio

Las montañas se derrumban

Destruyamos algo

Las ideas no valen nada

Esta es una cama incierta

una noche peligrosa, algún azul

algún índigo, algún rojo

otros colores que he olvidado

Las ideas no valen nada

Esta es una huella

que se secará bajo el sol de mañana

Las ideas no valen nada

A veces (mi) sangre parece brotar

Hay quienes en un poema dicen esto

entre espíritus líquidos y sentido

Un tarro roto dice esto

Escribo tus cartas de vuelta a ti

en las que un sonido refleja

al menos otro sonido

donde nadie podrá hallar otras pinturas

Imítame dice el olmo

Dame un cielo azul grande y redondo

Dame algo en palabras para variar

algo que entre en una página

Las mejores pinturas son en piedra

Las ideas no valen nada

dijo alguien con dos cabezas

una debajo y otra en lo alto

Pensemos en esto

Consideremos el pulso en la pulsera

o la turquesa en la puerta turca

o la fuente de todo color

en una mesa junto al muro

Si realmente somos espejos en un poema

cómo nombraremos esta canción

Quiero continuar en papel amarillo

como alguien en una estancia

y como una escalera y como una polilla

 

dicen quienes están en el poema

El cuento se cuenta fuera de la escuela

Tus ojos están cansados no los abras

Una vez una imagen rompió un brazo

 

Idea y coordinación | Guido Herzovich