Publlicado por el 14 ene, 2013 en Prensa | 0 comentarios

Antología de entradas inéditas del blog de un empleado mexicano de panda express. Megan Boyle Dakota 155 páginas

Por Mercedes Halfon

En la biografía que aparece en su primer libro, antología de entradas inéditas del blog de un empleado mexicano de panda express, la jovencísima Megan Boyle (nació en 1985) escribe que estudió en cinco universidades, pero no se graduó y que hoy hace carrera como conductora de camiones. Es dentro de estas claves que hay que leer esta ¿novela?: su autora no quiere mostrarse como una autora, sino como una chica que escribe en un blog, o como alguien que tipea despreocupadamente en su computadora, mientras piensa en un mexicano que atiende un local de fast food. El libro es, en rigor, el extracto de un blog que Boyle mantuvo entre 2009 y 2010, del cual muchas entradas quedaron en borradores y recién ven la luz con esta publicación. Nada parecido a la literatura, sino más bien a la confusa, no idealista y angustiante experiencia cotidiana.

Es así como Boyle describe, en fragmentarias prosas, sus rutinas de estudiante que vive en un monoambiente: el uso ilimitado de Internet, las fallidas experiencias sexuales, charlas con desconocidos, los comportamientos de sus gatos, sus salidas nocturnas, sus borracheras. Impacta su riesgo y naturalidad en narrar las menos heroicas costumbres; leerlas produce una adrenalina extraña, como si las estuviéramos viendo a través de la borrosa imagen de una webcam. Antología… es un libro desesperadamente contemporáneo y ese gesto abre el juego de las preguntas. ¿No habían pasado de moda ya los blogs? O en todo caso, ¿no es el pasaje de la inmediatez de la escritura virtual –sincrónica, etérea– al libro, un movimiento que va en contra de la propia naturaleza de esas palabras? El texto de Boyle muestra que el cruce de registros es válido y que estas fronteras son cada vez más porosas.

Aquí, la escritura del yo es llevada hasta sus límites, especialmente en el apartado “toda la gente con la que tuve sexo”, donde se llega al paroxismo de la confesión: innegable sensibilidad contemporánea que deja abierta la cuestión acerca de la exhibición inmolada y la relevancia del eternamente glosado yo.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-4916-2013-01-14.html