Publlicado por el 10 oct, 2013 en Prensa | 0 comentarios

Entre el fresco generacional y el ejercicio de desacralización, Mumblecore, la película de Tao Lin y Megan Boyle, dos escritores y artistas identificados con la alt-lit, es un registro íntimo de su relación y, al mismo tiempo, la radiografía de una generación de nativos digitales que emplean las nuevas tecnologías como modo de vida y forma de expresión.

 Por Mercedes Halfon

Mumblecore empieza y termina en movimiento. En el inicio, una pareja está dentro de un taxi camino a comprar algo con una tarjeta de crédito que luego se descubre que está vacía. Al final, en cambio, están al mando de su propio vehículo, otra vez en marcha, luego de haber cometido un acto que les cambiará la vida para siempre, pero que para disfrutar verdaderamente deben acompañar con una pastilla de MDMA.

La película sigue la vida de Megan Boyle y Tao Lin, dos jóvenes escritores de la más nueva generación que ha dado EE.UU.: la llamada alt-lit, una forma de literatura que abarca la prosa y la poesía, en un campo centrado y delineado por Internet. La expresión “alt-lit” no tiene una definición precisa y única: mezcla de “literatura alternativa” y “literatura + ese botón del teclado del que no se entiende demasiado bien su función”. El nombre ha sido usado para referirse al conjunto de escrituras desarrolladas en torno de redes sociales como Facebook, Twitter, Tumblr, Blogger, por una comunidad de chicos y chicas nacidos en la década del ochenta, con ciertos consumos, gustos y prácticas similares.

Lin y Boyle pertenecen sin dudas a esta generación. Ambos tienen más de tres cuentas de Twitter, varias de Facebook, pero lo fundamental es que por ahí también pasa gran parte de su actividad literaria. En el caso de Boyle, su primer libro se llamó Antología de entradas inéditas del blog de un empleado mexicano de panda express (Dakota Editora), y es precisamente eso. Un compendio de post borrados, otros olvidados y otros fehacientemente publicados on line, escritos laxamente, con un marcado tono confesional, algo trash, espontáneo, despreocupado de cualquier tipo de pensamiento sobre la tradición. Por su parte, Tao Lin tiene una obra más extensa, que incluye novela y poesía, siempre con una sensibilidad muy acorde con la alt lit, o New Sincerity: opuesto a la fría ironía reinante de la década del ’90, Lin suele ser tan literal que llega a tocarse con el absurdo. Como ejemplo, sólo el título de su libro publicado en Argentina es Hoy el cielo está azul y blanco con manchas azul brillante y una luna pálida y pequeña y voy a destruir nuestra relación hoy.

Mumblecore, a su vez, toma su nombre de un movimiento cinematográfico que desde comienzos del 2000 ha generado un puñado de films caracterizados por un casi inexistente presupuesto, anclados en la vida cotidiana de sus jóvenes protagonistas. Se trata de un subgénero que retoma la tradición del cine independiente norteamericano, que si bien tiene antecedentes desde los comienzos mismos del cine, se considera iniciada en las décadas del ’60 y el ’70 por John Cassavetes. El Mumblecore, también apodado Slackavettes (mezcla de “flojo” y Cassavettes), ocupa un lugar por fuera de la gran industria, levantando el estandarte del espíritu independiente. Filmados con cámara digital, en un departamento prestado, actuados por amigos, con un director desdoblado en múltiples tareas técnicas, estos films fueron emergiendo en el panorama del cine del nuevo milenio, delineando a su vez una sensibilidad, un tipo de juventud, una serie de inquietudes comunes.

Mumblecore, entonces, retoma lo alternativo desde dos puntas: la del cine y la de la literatura. Se trata de un film de autorregistro hecho con la misma lógica que empuja a estos dos chicos a escribir sus sentimientos en la red. Filmada enteramente con una MacBook, la película es nada más ni nada menos que un íntimo, exhaustivo y por momentos agobiante inventario de la relación de estos dos jóvenes bastante nerds. La computadora-cámara los sigue en medio de una gira, empujados por la actividad literaria de Lin. Los vemos dentro y fuera de las habitaciones de hotel, donde chequean mails y visitan páginas variadas. La pareja va a un hipermercado a la madrugada, intenta vender un CD de Nirvana en una feria de usados en Carolina del Norte, comenta libros de David Foster Wallace y Lorrie Moore, corretea por la sala de espera de un aeropuerto. Pero también hay escenas de mayor intimidad: hablan de sus percepciones mutuas cuando se conocieron, de relaciones pasadas, cuentan sueños absurdos o grotescos, se besan, tienen sexo, comen comida china, se van a caminar por la ciudad.

Sin ninguna idea firme de argumento, el film es un conjunto de viñetas que expresa el cruce entre un dispositivo de captura de imagen usual en su generación –casi una puesta en el tiempo de la ya canónica autofoto flogger/blogger– y las ocurrencias de sus dos protagonistas. Toda la película puede ser pensada como una estrategia de construcción de dos escritores, Lin y Boyle, un modo de dar a conocer la relación entre vida y arte de una generación aun en ciernes. Más que una visión de cine, lo que aparece son dos voces hablando como escriben, escribiendo como piensan, filmando como sienten.

Un fresco generacional intencionadamente borroso, nada programático, pero que aun así brinda algunas claves de lectura de una época. Un ejercicio de desacralización que juega con el último nuevo género del cine independiente norteamericano, llevándolo al extremo. “Estoy viendo dónde estamos parados nosotros respecto de todo lo demás”, dice Megan Boyle, como última frase, mientras intenta guiarse por el mundo, desde su celular provisto con Google maps. Esa frase y ese acto dan cuenta de buena parte de la idea que lleva adelante el film.

Mumblecore, de Tao Lin y Megan Boyle, se puede ver el sábado 12 de octubre, a las 15.30 y 18, en Fundación Proa, Pedro de Mendoza 1929.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-9185-2013-10-06.html